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viernes, 12 de junio de 2009

'Superconsejero' Capítulo 1

El consejero de Cultura y Turismo de Murcia, Pedro Alberto Cruz, que es también sobrino del presidente de la Comunidad Autónoma, Ramón Luis Valcárcel, protagoniza un simpático y mordaz vídeo 'colgado' en YouTube recientemente. En el cortometraje, Cruz se convierte en el héroe de la Región al darla a conocer a escala global, con sus particulares métodos políticos.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Luis Leante: «En 'Gran Hermano' no aguantaría ni un segundo»

El escritor caravaqueño presenta 'La Luna Roja', una novela sobre la sórdida trastienda del mundo literario

GONTZAL DÍEZ | MURCIA

964012 Tres ciudades: Alicante, Múnich y Estambul y varias vidas que se entrecruzan y se solapan. De ese roce surge el misterio. Una novela sobre la escritura y sus enigmas más turbios. Una novela dentro de otra novela. Luis Leante (Caravaca de la Cruz, 1963), premio Alfaguara por Mira si yo te querré, acaba de publicar La luna roja. Una historia desazonadora y seductora que, página a página, crece en intensidad, enigma, sagacidad y emoción. Las vidas de Emin Kemal. ¿Qué esconde ese escritor turco de aspecto derrotado? ¿Qué melancolías y delitos guarda? El pasado comienza a mover sus neblinas para mostrar un fabuloso engaño. Es como si desconociéramos a los más cercanos, a los que conviven con nosotros.

Luis Leante, un hombre tranquilo, pasó hace unas semanas una noche en comisaría, acusado de arrancar y ocultar dos cámaras de videovigilancia en el instituto de Alicante en el que trabaja. ¡Qué cosas!

-La Luna Roja es una novela que esconde varios misterios.

- En realidad lo que me movió a escribir La Luna Roja es el deseo de contar la trastienda del mundo literario, que está llena de muchos misterios y sorpresas.

- Una historia turbia y seductora. Esa trastienda es muy oscura.

- El proceso de creación está siempre lleno de sombras. El mundo literario esconde un universo turbio y sórdido en muchas ocasiones; y también muy bello en otras. Quizá por ese la novela tiene, sin serlo, un cierto aire de thriller.

- Una narración con constantes saltos en el tiempo y con una estructura compleja, como una muñeca rusa.

- De eso se trata. La clave no sólo está dar mi opinión sobre el mundo literario sino de contarla de una manera determinada. Es una estructura que debe ser más compleja para el que escribe que para el que lee. Pero requiere concentración y complicidad lectora. Esas son las historias que a mí me gusta leer y esas son las historias que intento ofrecer al lector.

- Literatura y vida, ¿son cosas distintas para Luis Leante?

- Son lo mismo. Me cuesta mucho separar la parte real de los aspectos literarios..., son veinticuatro años publicado y algunos más escribiendo. Vivo en clave literaria, todo se puede convertir en una historia, todo se puede pasar por ese filtro que transforma la realidad en novela.

- Usted se cuela en La Luna Roja.

- Soy el más reconocible, pero se cuelan muchos otros personajes reales mezclados con la ficción.

- 'Para ser escritor no hace falta orgullo sino genio'. ¿Está de acuerdo?

- Sí, es una de mis premisas.

- 'Escribir es la única manera que conozco de escapar de la locura', afirma uno de los personajes.

- Y es cierto. Cuando era joven pensaba que el mundo estaba mal hecho y casi me convencen de que el que estaba mal hecho era yo. Ahora sé que la literatura no puede cambiar el mundo pero a mí me ha ayudado a no estar siempre con los pies en la tierra, y me sirve para edificar un personal refugio. Pero, a veces, la locura exterior es tan grande que no te salva ni la literatura.

- En La luna roja la literatura se presenta como un proceso doloroso, casi como una enfermedad.

- La creación casi nunca surge de un momento placentero, al menos en mi caso. Es más bien un choque entre la realidad y lo que uno tiene dentro de la cabeza. Si uno es feliz con su entorno y con el mundo muy rara vez se pondrá a escribir una novela. Se escribe porque la vida no es suficiente. El germen de una novela siempre nace del conflicto y el conflicto siempre es dolor. Luego, el proceso de escritura puede llegar a ser muy gozoso.

- Una novela donde el azar juega un papel determinante. ¿Cree en el destino? ¿Ser escritor es una cuestión de destino?

- No creo en el destino pero sí en el azar y la suma de casualidades cotidianas.

- ¿La novela es un intento de adentrase en el lado oscuro de lo cotidiano?

- Sí. Todos tenemos secretos que nos marcan.

- Digamos que usted no aguantaría mucho en un Gran Hermano, rodeado de cámaras.

- No, ni un segundo, es algo que no se me ocurría en la vida. Creo que acabaría dándole fuego a las cámaras y a todo lo que rodea a ese sistema orwelliano que anula al hombre. Estamos controlados desde que nos levantamos... No se trata de reivindicar un espíritu de libertad romántico sino de criticar esta especie de opresión a la que estamos sometidos unas veces con excusas razonables y otras muchas sin justificación alguna.

- La idea de sentirme vigilado me resultaba muy desagradable, dice uno de los personajes de La Luna Roja.

- ¡Vaya no lo recordaba! Pero, esa sensación la he tenido. ¡Vaya que si la he tenido!

- ¿Son necesarias las cámaras en un instituto?

- Los centros que han optado por la videvigliancia la tienen en el exterior. Para instalarlas hacen falta una serie requisitos legales porque se trata de grabar a menores. Saltarse esa norma es una total desfachatez.

Fuente: La Verdad

viernes, 5 de diciembre de 2008

Que no se lo lleve el viento

En la sección de ‘cartas de los lectores’ del 20 Minutos de Murcia de hoy he leído este sentido homenaje. Dicen que el viento se termina llevando las palabras. Más aún, cuando se trata de algo publicado en un periódico gratuito: por increíble que parezca, eso lo convierte en más efímero todavía que lo publicado en un diario comercial. Para tratar de que eso no ocurra, o al menos retrasarlo, lo he trascrito a nuestro blog.

¡Adiós, Violante!

Ya no podías soportar más, y el pasado 25 de noviembre decidiste marcharte dejando atrás la lucha contra ese titán al que algunos llaman progreso. No pedías nada más que una casa igual a la tuya y una pequeña tierra donde plantar unos cuantos árboles y seguir cuidando de tus gallinas y conejos, como siempre habías hecho.

Ellos nunca van a comprender lo que suponía para ti ese pequeño trozo de tierra, el esfuerzo con el que tus padres y abuelos trabajaban día a día para conseguir que diera sus frutos, una tierra generosa que te ayudó a que las penurias de la guerra no fueran tantas, una tierra que pagaste palmo a palmo al señorito don Ricardo, y sobre la que construiste junto a tu marido Pedro la casa en la que nacieron tus hijos, y entre cuyas paredes ha ido pasando la vida.

Pero todo eso ha quedado sepultado bajo el asfalto de una gran avenida, no te esfuerces más porque ellos sólo entienden de metros cuadrados, de infraestructuras, de beneficios, de progreso. Te sentías agradecida al juez del Juzgado Contencioso n.º 6, que supo comprenderte dictando medidas cautelares, esperanza truncada por el Ayuntamiento de Murcia, que se opuso con peregrinos argumentos, y el Tribunal Superior de Justicia, que rechazó el auto.

Pero en estos tres meses, desde el desalojo, ya no veías ningún horizonte y, como esas viejas palmeras de la huerta trasplantadas sin raíces a un pequeño parque entre edificios, has ido muriendo cada día un poco. Tu valentía ha sido un ejemplo para todos y, aunque hayas decidido irte, nosotros seguiremos diciendo que lo que te han hecho no es progreso, sino injusticia.

Tu ejemplo no quedará en el olvido, Violante. No has sido la primera en caer. Antes que tú han sucumbido muchos otros en silencio, y detrás de ti seguirán más, pues con la huerta también mueren los verdaderos huertanos. Pero, ten por seguro que ya no será con la sumisión de los sacrificados para el banquete de los poderosos.

R. A., tu familia y todos tus amigos (Murcia)