viernes, 16 de marzo de 2007

LAS ANOTACIONES QUE NO ESCRIBÍ

Los murcianos estamos de enhorabuena. Y eso es algo que no ocurre con frecuencia. Así que hay que aprovecharse ahora. Me refiero a la exposición del Tercer Centenario del escultor Francisco Salzillo. Un evento cultural de estas características, situado en plena Murcia, no se puede dejar escapar ni estando loco. Le tengo que agradecer a Dardo que me haya hecho darme cuenta de mi fallo, compartido con Cardiux y con Aqueloo, por no haber escrito un artículo sobre Salzillo, Testigo de un siglo, después de la visita que hice junto a los dos anteriores Buscadores y un par de amigos que se nos agregaron. Además, también tengo que darle las gracias a Cardiux por la reserva de invitaciones que hizo y por habernos hecho de guía artístico-cultural en el interior de la exposición. De aquí a junio espero que tengamos tiempo de visitarla de nuevo, porque salí muy contento y con una alta sintonía por esta actividad cultural tan importante hecha en mi propia tierra.
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De la exposición en sí me gustaría hablar otro día, después de haberla vuelto a ver. Sólo mencionar que es tan completa, está tan bien organizada, y podemos admirar tantas cosas y tan diferentes, que por eso prefiero pasar de nuevo por ella y tener un recuerdo más fresco para que el artículo que pueda escribir aquí le haga mayor justicia.
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Por último, quiero decir que no me he olvidado de algunas anotaciones que os prometí. En la cabeza tengo otras más, pero en concreto os dije que ya os publicaría aquí mi Pequeña defensa del Romanticismo y un artículo con mi experiencia de 2006, para el que ya tengo título, y que estoy madurando en su desarrollo, porque quiero que sea una anotación en la que exprese lo mejor que pueda lo importante que ha sido ese año pasado para mí. Bueno, y ya que estoy en harina, deciros que mi bitácora personal sobre litetura titulada La solidaridad de las palabras la tengo postergada hasta que llegue Internet a mi casa, pero que me gustaría empezarla con un largo comentario sobre el libro de Joseph Conrad El corazón de las tinieblas. Y, bueno, que también ando estos días con un nuevo blog sobre teatro en la Región de Murcia para las prácticas de una asignatura de la universidad, al que una compañera de clase y yo hemos llamado Murcia, con muchas tablas.
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Como véis, estoy con muchas cosas a la vez. Típico de mí. Luego me cuesta ir terminando una u otra. En fin, nos leemos próximamente. Buen fin de semana.
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Invenire

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